a mi gato Biafra
en el recuerdo
1.
fue muy larga la fiesta, tanto
que me había tocado
la basura, limpiar los restos
del naufragio, pedazos
de música escarchados por el suelo.
Toda esa gente
se había ido a su sexo seguro
a la ración de droga al vértigo
de videoclip para el fin
de la noche
bolsas de plástico repletas, acumuladas
en el piso, mañana
me las tragaría, por unos cuantos
días el mismo hambre
de la danza sería
alimento para danzarines. Por el pasillo
afuera, es la sombra de mi gato
que regresa.
2.
bajo esa luz negra tu suéter
exhibía
infinitas motas de algodón, síncopa
que nos clavaba
agujitas de vudú entre los ojos
una vez puestas las sillas
arriba de las mesas
la fiesta reventó
como un gran huevo
estallado contra el piso.
Me quedé en los diecisiete
wiskies, la resaca, el pánico
de poner un pie
en el otro lado
entonces era una sombra y era
el gato de regreso.
3.
no solía callarme en las reuniones
si un plato se vaciaba rápidamente
lo servía, si un vaso
se bebía lo llenaba. Fui
payaso en el exilio del circo
mentidora en diploma. Al fin
se han ido a cumplir
el celibato de las letras
claro está
ya no soy virgen, no
lo quiero ser
la cuestión es que se fueron, me quedé
manteniendo una conversación
sin importancia, sólo
porque un solo de silencio
se escuchaba insoportable
encendí las lámparas
y envolví entre sombras la silueta
del gato de regreso.
4.
entonces nos quedamos con un ruido
a conversación flotando
en la cabeza, se piensa en la sangre
que chorrea del pollo
mal asado. En partir
morir un poco, el humo
igual que el grabador
quedó prendido. Quedarse
prendido una vez
que todos parten, morirse
un poco. Puestos
los menudos en el patio
en el plato del gato
su sombra quizás es
la que regresa.
5.
reapareció en el frenesí la cigarrera
cajita china con objetos
de sospechoso olor que yo no fumo
cuando me encuentro entre desconocidos
¿qué son esas gentes que atraviesan
las puertas de mi casa vestidos con colores
fuertes, de naranja, verde
botella, violeta pálido?
Yo no fumo si no estoy entre fantasmas
aunque nieguen los espíritus todo, se
nieguen todos a sí mismos.
Devueltos en la vorágine de un juego
de video, no servimos para
cerrar las puertas, mejor
no servir. Sólo juntar
los vasos sucios, guardar
todo. Afuera aquello
que se mueve en planos
de penumbra, mi gato que regresa.
6.
y ahora me levanto de la cama y me quedo
ahora un rato sentada, mirando
el espejo, y miro y miro, miro y espero
que una parte de mí salga
aleteando, se haga mariposa o ave y nada. Alguien
dice, me dice en la mañana tu cara
tiene un rictus raro, como si
te hubiesen desarmado y armado de nuevo.Ahora sí
creo en el mecano. La magia
de las tuercas, si supiera
quién desarma a quién, quién arma
de vuelta. Siempre voy a esperar
los fragmentos que se arman bajo
el alumbrado de la calle
del gato de regreso.
7.
para el que ha comido de la mano
hasta que no se vean sus restos, que
se sigue llenando su plato que
se insiste hasta cuando
se vean sus restos y aún
se lo espera al que ha comido
de su mano aunque
ya no se crea en su vuelta
siempre queda un último
fondo de vino, el último cigarro
mirar hacia la calle cuando
todos se han ido. Vamos a seguir
poniendo el plato, por él
que ha comido de la mano
aunque ya no se crea siempre queda
ese último cigarro.
Claudia Sastre