
caminamos por la montaña

hasta el Encanto Blanco

otra vez pernoctamos en el refugio

y volvimos bañarnos en ese río bellísimo

donde hay una increíble cantidad de piedras

con forma de corazón


y volvimos a encontrarnos

con nuestros amigos Gato y Machete

que, entre mimo y mmimo de medio mundo

fueron creciendo un montón

