viernes, 24 de junio de 2016

martes, 21 de junio de 2016

El sonido del amor


Los gatos y el frío

Gatos de interior
Comenzaremos hablando de los gatos que viven en nuestros hogares, que son los que mas cerca tenemos. Aunque indudablemente nuestros gatos de interior disfrutan de una temperatura mucho más agradable que los animales que viven fuera, a los gatos es bien sabido que les encanta el calorcito. Por ello, con la llegada del frío tienden a buscar los lugares más cálidos de la casa.

Uno de los aspectos a tener en cuenta es que en la búsqueda de estos lugares cálidos podríamos llevarnos una desagradable sorpresa, ya que permanecer mucho tiempo cerca de estufas, radiadores o chimeneas podrían terminar quemando el pelo o dañar la piel del animal. Incluso podrían resecar su piel o provocar problemas respiratorios.

Es mejor proporcionar a nuestro gato lugares de cobijo adecuados y calentitos. En
concreto, los gatos ancianos, artríticos o los gatos sin pelo, agradecerán una camita caliente con una mantita, e incluso una cueva para gatos. Existen algunas opciones para calefaccionar sus camitas, como una bolsa de agua caliente (tipo las qe usaba tu abuela para calentar la cama) o una bolsa térmica sin conexión a la corriente.

Elegir lugares altos para poner los refugios es una buena opción si tu gato no es anciano o artrítico (de otra manera les dificultamos llegar a ellas). Al estar en alto, se enfrían menos, ya que el aire caliente tiende a subir. Existen, así mismo, unas hamacas para colgar del radiador, que se mantienen calentitas por la acción de éste.

Podemos aprovechar la luz del sol en días de invierno soleado: abrir las cortinas para que entre el sol y nuestro gato pueda tomar baños solares que lo mantienen calentito.

Acerca de la sequedad del aire, que puede provocar problemas a los animales y las personas, esta proviene de la calefacción. Puedes colocar frascos de agua encima del radiador o bien instalar un humidificador.
 
Del mismo modo debemos prestar atención al pelaje de nuestro amigo, ya que es su principal defensa contra el frío. Debe estar en estado óptimo para aguantar la bajada de temperatura. Para ello, debemos revisarlo periódicamente para comprobar su buen estado, y cepillarlo a menudo para eliminar pelo suelto que no protege adecuadamente. Para que crezca sano y fuerte, podemos suplementar de modo controlado la dieta de nuestro gato con aceite de salmón (fuente de ácidos grasos) o dándole latas de pescado.

Hablando de comida, es normal que en esta estación los animales coman más, ya que necesitan calorías que quemar para mantener la temperatura. Elegir un buen alimento, rico en proteínas y suficiente en grasas, es esencial. Podemos ir pesando a nuestro gato para comprobar que no pierde ni gana demasiado peso, esto es especialmente importante en el caso de gatos ancianos, que pueden perder el apetito con la edad y no comer lo suficiente.

Para las visitas al veterinario, procura llevar una buena manta en la transportadora, así como una bota de agua o calefactable. Debes vigilar en esta época a los gatos con problemas de movilidad, reumáticos, artriticos y ancianos, que podrían tener las articulaciones especialmente rígidas y doloridas. Para hacerles la vida más fácil, procura colocar sillas o muebles para ayudarles a saltar a determinados sitios.

Algunos gatos aun podrían necesitar más cuidado. Los gatos sin pelo, como los Sphinx, podrían necesitar que les pongas un abrigo para mascotas. Puedes hacerlo fácilmente con un jersey viejo, comprarlo en tiendas para mascotas o hechos a mano por artesanos.

Gatos de exterior
Los gatos de exterior presentan muchos más problemas que los gatos de interior a la hora de pasar el invierno, pero podemos ayudarlos.
 

En primer lugar, podemos crear un refugio. El refugio no tiene que ser demasiado grande, los refugios pequeños conservan mejor el calor. Una caja de almacenaje grande de color oscuro (atrapa el calor) podría servir. Del mismo modo, la puerta de entrada no debe ser demasiado grande para evitar la pérdida de calor. Otros trucos para que se mantengan calientes es orientarlas de manera que no les de demasiado el aire o en lugares escondidos, además de que no estén a ras de suelo. Para ello podemos usar pallets de madera, por ejemplo. Podemos aislar el refugio. Por ejemplo, colocar un pequeño tejadillo en la entrada para evitar que la lluvia penetre y colocar un material aislante en el interior. Aunque es tentador colocar mantas, hay que tener en cuenta que absorben humedad muy rápidamente y podrían provocar problemas (hongos, por ejemplo). El polietileno es una buena opción o también la paja. 

Como hemos comentado anteriormente, la comida es muy importante en invierno, y para los gatos de exterior, todavía más. La comida y la bebida deberían estar a cobijo del mal tiempo y evitando que el agua se congele. Para ello, colocaremos de nuevo los cuencos de modo que no estén a ras de suelo. Es preferible ponerlos en una zona cubierta, o poner un tejadillo para evitar que la lluvia arruine la comida. Si eres muy hábil puedes construir una estación de alimentación. Sino, una simple tapa de basura con unos palos clavados te podría servir como techo improvisado.

Proporcionarle la comida suficiente, ya que ahora necesitan más, es vital. Durante el día, puedes colocar la comida húmeda, que aporta más proteínas, evitando así que se congele por la noche. Puedes incluso darle un toque al microondas para que esté un poco atemperada. Por la noche, cuando hay riesgo de congelación, coloca comida seca y vigila que el agua no se hiele. Para ello, es útil cambiarla antes de que caiga la noche y colocarla en un lugar soleado durante el día. Incluso puedes colocar una botella de agua caliente debajo del cuenco para mantener el agua más tiempo a salvo de la congelación.

Si aun con estos cuidados te encuentras a un gato con hipotermia o en riesgo de congelación, debes llevarlo rápidamente a un veterinario. Si está lejos o no hay ninguno disponible, utiliza agua caliente (pero nunca hirviendo) para empapar una toalla y colocarla sobre el animal. Conforme el gato adquiera calor, debemos colocar toallas secas para absorber el agua y evitar que se enfríe. Una vez seco, colocarlo en un lugar cálido y refugiado.

Además de estos consejos, es importante que tengas en cuenta que en invierno los gatos de la calle tienden a meterse en el interior de los coches porque el motor les calienta. Si estacionas tu coche en la calle, aseguráte ANTES de encenderlo de que no hay ningún gato dentro, o podrías provocar una catástrofe. Para ello, haz un ruido fuerte, por ejemplo golpeando la zona alrededor de las ruedas o el motor.

¡Cuidado! los gatos pueden meterse entre los huecos de tu coche

Estos consejos son especialmente importantes para gatitos, gatos enfermos, ancianos o de poco pelo. En algunos casos, podrían resfriarse, mostrando síntomas similares a los humanos: ojos llorosos, mucosidad, estornudos, apatía... al menor síntoma, mejor llevarlo al veterinario.

lunes, 30 de mayo de 2016

jueves, 26 de mayo de 2016

¿Por qué a los gatos les gustan los lugares altos?

Existen varias teorías que nos ayudan a comprender más a estos increíbles animales de movimientos sinuosos. Estas son algunas de ellas:
  • Un sitio perfecto para observar. Los gatos son muy curiosos y les gusta tener todo “controlado”. Al subirse a un lugar elevado tienen la posibilidad de ver con mayor facilidad lo que ocurre a su alrededor. En Tiendanimal tenemos un amplio catálogo de rascadores que incluyen plataformas elevadas con los que se mantendrán entretenidos y, a la vez, les servirán para satisfacer sus instintos. Un lugar donde poder observar su territorio y descansar con privacidad cuando lo necesiten.


  • Una garantía de ser el dominante. Si hay varios gatos en casa, seguramente alguno de ellos se querrá subir al sitio más elevado para sentir que es el que domina la situación. De este modo se sentirá el dueño de todos. Cuando viven en libertad, los felinos se suben a los árboles para observar los movimientos de su presa y cazarla. Desde la altura, dan rienda suelta a su instinto cazador observando a sus presas y protegiéndose de los enemigos.
  • Un lugar más cálido. En invierno, los gatos se acurrucan en la parte superior, ya que es donde suele concentrarse el calor que desprende la calefacción de la casa.
  • Un sitio seguro. Ante un peligro o una amenaza que puedan sentir, como la presencia de un perro, los gatos se suben a un lugar alto para sentirse más seguros. Desde la altura tienen mayor tiempo de reacción frente a posibles peligros.
  • Un descanso más profundo. Los gatos son animales que siempre están alerta, por eso, a la hora de descansar, eligen un sitio elevado en el que puedan conciliar un sueño profundo. A lo largo del día duermen muchas horas, ¡unas 16 diarias!, y es por la noche cuando más activos están. Por ello, un lugar de la casa que se encuentre en las alturas,lejos de los ruidos y el movimiento de las personas, será el sitio ideal para no ser molestados durante su descanso.
Los gatos eligen zonas altas de la casa inimaginables para nosotros. Pero allí se encuentran cómodos y seguros, y adquieren posturas extrañas que para ellos son placenteras. Es importante dejar que se suban a las alturas que elijan, siempre y cuando no suponga un peligro para ellos. Y ofrecerles juguetes y accesorios para satisfacer esta necesidad. Trepando a las alturas y saltando de un lado a otro se mantienen ágiles y en un buen peso corporal.


Gatos en los tejados

Los gatos son de naturaleza curiosa y les encanta descubrir el mundo y observar todo lo que hay en su entorno. Estar al acecho y mirar a sus presas antes de darles caza. Muchos felinos pasean por los tejados tan campantes, sin riesgos aparentes, controlando ágilmente cada movimiento de su cuerpo. Pero si a ti te da miedo que se suba a los tejados porque pueda caerse o porque se vaya y no vuelva, o si tu gato no puede trepar por la calle porque es mayor, tímido o tiene problemas de salud, debes acondicionar tu casa para que no se sienta encerrado y no se aburra.
¿Qué productos elegir para tu mascota? La vida se ve de otra manera desde las alturas, y eso lo saben los gatos. Así que una buena idea son los rascadores grandes que incluyen varios pisos y, en el de arriba del todo, una mullida cama para descansar. También accesorios que les permitan trepar, afilar sus uñas y saltar de un sitio a otro. 

Y no te preocupes por tu gato cuando esté en un sitio muy elevado, confía en su agilidad y destreza. Curiosamente, los gatos caen mejor desde grandes alturas, ya que de esta manera tiene más tiempo para reaccionar y amortiguar el impacto de la caída. Sus patas son elásticas y, según los científicos, están preparados para sobrevivir a caídas, pues todavía conservan unas adaptaciones que permitían a los felinos, que solían vivir en los árboles, caer desde ellos y sobrevivir. Esto no significa que descuides a tu mascota, solo queremos decirte que no te preocupes demasiado si lo ves subido a un sitio al que tú no subirías.