domingo, 10 de abril de 2016

El insumergible Sam



Una de las grandes batallas navales de la Segunda Guerra Mundial tuvo lugar el 24 de mayo de 1941, en el estrecho de Dinamarca (entre Groenlandia e Islandia). En ella, el colosal acorazado alemán Bismarck y el crucero pesado Prinz Eugen se enfrentaron a los igualmente impresionantes HMS Hood HMS Prince of Wales, orgullo de la marina británica (de hecho, el Hood era su buque insignia), y a varios destructores que los escoltaban. Como resultado, el Hood se hundió alcanzado por los cañonazos del Bismarcky el Prince of Wales resultó seriamente dañado. Los barcos alemanes se dirigieron entonces hacia la costa francesa, para reparar sus daños en el puerto de Saint-Nazaire, mientras los británicos lanzaban contra ellos a todos los barcos disponibles: seis acorazados, dos portaaviones, trece cruceros y veintiún destructores participaron en la cacería que, finalmente, conseguiría hundir alBismarck en mitad del Atlántico, el 27 de mayo.
La mayor parte de la tripulación del acorazado alemán murió en el hundimiento. De sus 2200 tripulantes, apenas 114 se salvaron, recogidos por los buques británicos HMS Dorsetshire (85) y HMS Maori (24); los cinco restantes fueron rescatados por un arrastrero y un submarino alemanes. El destructor británico HMS Cossack rescató en el lugar del hundimiento a un peculiar náufrago, aferrado a varios restos flotantes del acorazado: un gato, casi totalmente negro, salvo por unas manchas blancas en la cara y el cuello.
La tripulación del Cossack adoptó al gato como mascota, bautizándolo como Oscar. No tardó en ganarse el cariño de los marineros, en parte también porque para los ingleses los gatos negros traen buena suerte... se ve que Oscar era la excepción. Porque apenas cinco meses después del hundimiento del Bismarck, el 23 de octubre del 41, el Cossack se hallaba actuando como escolta de un convoy identificado con el código HG75 que iba de Gibraltar al Reino Unido, cuando fue torpedeado por el submarino alemán U-563, al mando del capitán Klaus Bargsten, a unos 270 kilómetros de Gibraltar. Un único torpedo impactó en el costado de babor del buque, destruyendo el puente de mando y partiendo prácticamente por la mitad el buque. Se intentó remolcar sus restos hasta Gibraltar, pero el mal tiempo provocó que el barco se hundiera en el Atlántico el 27 de octubre. 159 hombres de su tripulación, incluyendo a su capitán Edward Lyon Berthon, murieron, pero Oscar pudo ser puesto a salvo en uno de los botes salvavidas y rescatado, junto al resto de los supervivientes, por el HMS Legion.
Como el gato, por aquel entonces ya rebautizado como Sam, ya era a todos los efectos un miembro de la Marina británica no tardó en hallar un nuevo "destino" a bordo del portaaviones HMS Ark Royal (conocido como "el barco con suerte" porque había sobrevivido a varios ataques e incluso los alemanes habían creído varias veces que lo habían hundido)... donde apenas estuvo un par de semanas. Porque el 13 de noviembre, de vuelta de una misión en Malta para entregar un envío de aviones, el Ark Royal fue torpedeado por el U-81 (mandado por el capitán Friedrich Guggenberger), abriendo un boquete de casi cuarenta metros en el costado de estribor del buque e inundando sus calderas. Pese a los intentos de remolcarlo hasta Gibraltar, acabó escorando y hundiéndose al día siguiente, a menos de sesenta kilómetros de la base británica. Sin embargo, casi toda la tripulación pudo ser evacuada (sólo un marinero murió como consecuencia del impacto del torpedo), y Sam, al que se daba por desaparecido, fue rescatado por una lancha que lo encontró flotando sobre una tabla. "El gato antes conocido como Oscar" sobrevivía así a su tercer naufragio en menos de seis meses, ganándose el apodo de Unsinkable Sam (Sam el insumergible). Los náufragos del Ark Royalfueron recogidos por el HMS Lightning y (de nuevo) por el HMS Legion. Extrañamente, la aparente mala suerte que el gato parecía atraer se extendió a ambos buques, ya que tanto el Lightning como el Legion acabaron siendo hundidos por los alemanes: elLightning fue torpedeado el 12 de marzo del 43 y el Legion, bombardeado el 26 de marzo del 42.
Sam acabaría por encontrar un nuevo destino, esta vez en tierra, en la residencia del gobernador británico de Gibraltar. Después de la guerra, Sam fue adoptado por un marinero quien se lo llevó con él a las islas británicas. Sam el insumergible acabó sus días apaciblemente, como mascota de una residencia para marineros en Belfast (Irlanda del Norte), donde murió en 1955. Existe un retrato suyo en el Museo Marítimo de Greenwich.

sábado, 9 de abril de 2016

un ejmplo


Esta perrita cajera amamanta a unos gatitos huérfanos, también de la calle. ¡Maravilloso!

jueves, 7 de abril de 2016

Un gato que espera desde hace un año a sus dueños

Los gatos tienen fama de ser ariscos. Que solo buscan el cariño por interés. Que se mueven por comida. Que hacen de sus dueños sus esclavos. Que apenas tienen sentimientos. Y que su único amor es el sol, las siestas y la comida.
Todos estos mitos sobre los mininos se desmoronan al conocer la historia de un gato que permanece quieto sobre el mismo lugar en el que le abandonaron, esperando a sus antiguos dueños. El animal lleva meses esperando sobre una tapa en una calle de la ciudad de Belgorod, situada en el suroeste de Rusia.

Según recoge el Daily Mailel felino fue fotografiado por primera vez en 2015, y desde entonces vuelve todos los días al mismo punto. Esta historia se ha hecho popular gracias a una publicación de un usuario de VK (el Facebook ruso) llamado Ostap Zadunayskiy.

Este hombre asegura que el gato pertenece a una familia que vivía en la zona pero que se mudó, y al hacerlo abandonó a su mascota. Según deduce, el animal espera pacientemente a que sus dueños vuelvan a buscarle, aunque otras personas señalan en la misma red social que el gato tan solo está esperando comida, ya que probablemente sea ahí donde le den de comer. Otros son incluso más prácticos y defienden que tan solo está ahí porque la tapa estará caliente gracias a los vapores de la alcantarilla que pasará por debajo.

Pero también hay usuarios que confirman el relato de Zadunayskiy, e incluso aportan más datos: al parecer, el gato corrió detrás de su familia, que le dejó atrás mientras se iba en un coche.

martes, 5 de abril de 2016

jueves, 31 de marzo de 2016

Hay un gato negro en el tapial


Hay un gato negro en el tapial
que camina tranquilo pensando en lo suyo,
como si nada. ¡Ay!
¡Cómo me gustaría ser como el gato negro del tapial!
Tuve una maestra con bigotes, que era mala,
cuando sea bien grande quisiera tener bigotes
como los de la maestra.
¡Ay! ¡Cómo me gustaría ser como el gato negro del tapial!
También quiero ser campeón, que al entrar a la cancha
la gente me aplauda contenta, silbando,
y que grite mi nombre.
¡Ay! ¡Cómo me gustaría ser como el gato negro del tapial!
Pianista, carpintero y astronauta también.
Mucho más: rascarme la panza tirado en el patio
tomando solcito.
¡Ay! ¡Cómo me gustaría ser como el gato negro del tapial!
¿Por qué? Porque hay un gato negro en el tapial
que camina tranquilo pensando en lo suyo,
como si nada.

¡Ay! ¡Cómo me gustaría ser como el gato negro del tapial!

domingo, 27 de marzo de 2016

Musalisa de General Roca


Desde que conoció la televisión




se hizo adicta



Se llama Musalisa


y vive en General Roca, Provincia de Río Negro, con su humana Fabiola 
y con Tiatín, su mejor amiga

lunes, 14 de marzo de 2016

El nacimiento de gatitos en nuestra casa

1. Las horas previas al parto de la gata

El proceso de gestación de una gata dura entre 57 y 63 días. De manera que, habitualmente, el parto se produce unas 9 semanas después del encuentro con el macho. Durante la última semana, disminuye la actividad de la gata y ésta comienza a buscar un lugar cálido, tranquilo y solitario donde hacer su nido para dar a luz las crías. Cuando tu gata alcance esta fase del embarazo, notarás en ella cierta inquietud, ya que la distensión abdominal le impide mantener la misma posición durante mucho tiempo.
También puedes detectar que el momento del parto está cerca porque se empiezan a intuir los movimientos de los pequeños gatitos en el vientre de su madre. Las mamas de la gata ya están produciendo leche y su cuerpo se está preparando para inicio del parto, con la relajación de la zona perineal. Aproximadamente 24 horas antes de parir aumenta la inquietud de la gata y comienza a realizar caminatas y maullidos que se intensifican en el momento que comienzan a nacer los gatitos.
En los momentos precedentes al parto, disminuye la temperatura rectal y desaparece el apetito. Tu gata se pondrá en una posición similar a la que toma cuando quiere hacer sus necesidades y entonces, por las contracciones que realiza el útero, nacerá el primer cachorro, que puede salir con o sin placenta. Éstas son de color oscuro y cada gatito tendrá la suya. Si éstas no se rompen solas, la madre se encargará de romperlas con sus dientes, al igual que el cordón umbilical.

2. El nacimiento de los gatitos

El nacimiento del primer gatito puede durar de 30 a 60 minutos y el alumbramiento viene acompañado por fuertes maullidos de la madre. Los intervalos entre cada cría pueden ser desde 5 minutos o de 1 hora. También es habitual que exista una pausa entre el nacimiento de las dos primeras crías y el resto. Este descanso suele ser aprovechado por la madre para lavar cariñosamente a sus dos primeros gatitos. Es conveniente dejar cerca del nido un recipiente con agua y comida, porque algunas gatas necesitan comer y beber para reponer fuerzas durante el parto.
El parto completo, desde el primer al último gatito, puede durar hasta 24 horas. Cuando se acaben las contracciones, tu gata comenzará con el cuidado de las crías y las amamantará. Las placentas pueden salir al final del proceso y es normal que tu gata se las coma para recuperar energía. No conviene que intervengas durante el parto. Las gatas pueden parir por sí solas gracias a su instinto y muchas veces, cuando intentamos ayudarlas, complicamos un proceso natural y maravilloso que la propia naturaleza puede resolver sin nuestra ayuda.

Aunque, muchas veces,  las gatas domésticas quieren estar acompañadas durante el parto. En ese caso, nuestra presencia las tranquiliza y eso las ayuda, dándoles bienestar