lunes, 14 de marzo de 2016

El nacimiento de gatitos en nuestra casa

1. Las horas previas al parto de la gata

El proceso de gestación de una gata dura entre 57 y 63 días. De manera que, habitualmente, el parto se produce unas 9 semanas después del encuentro con el macho. Durante la última semana, disminuye la actividad de la gata y ésta comienza a buscar un lugar cálido, tranquilo y solitario donde hacer su nido para dar a luz las crías. Cuando tu gata alcance esta fase del embarazo, notarás en ella cierta inquietud, ya que la distensión abdominal le impide mantener la misma posición durante mucho tiempo.
También puedes detectar que el momento del parto está cerca porque se empiezan a intuir los movimientos de los pequeños gatitos en el vientre de su madre. Las mamas de la gata ya están produciendo leche y su cuerpo se está preparando para inicio del parto, con la relajación de la zona perineal. Aproximadamente 24 horas antes de parir aumenta la inquietud de la gata y comienza a realizar caminatas y maullidos que se intensifican en el momento que comienzan a nacer los gatitos.
En los momentos precedentes al parto, disminuye la temperatura rectal y desaparece el apetito. Tu gata se pondrá en una posición similar a la que toma cuando quiere hacer sus necesidades y entonces, por las contracciones que realiza el útero, nacerá el primer cachorro, que puede salir con o sin placenta. Éstas son de color oscuro y cada gatito tendrá la suya. Si éstas no se rompen solas, la madre se encargará de romperlas con sus dientes, al igual que el cordón umbilical.

2. El nacimiento de los gatitos

El nacimiento del primer gatito puede durar de 30 a 60 minutos y el alumbramiento viene acompañado por fuertes maullidos de la madre. Los intervalos entre cada cría pueden ser desde 5 minutos o de 1 hora. También es habitual que exista una pausa entre el nacimiento de las dos primeras crías y el resto. Este descanso suele ser aprovechado por la madre para lavar cariñosamente a sus dos primeros gatitos. Es conveniente dejar cerca del nido un recipiente con agua y comida, porque algunas gatas necesitan comer y beber para reponer fuerzas durante el parto.
El parto completo, desde el primer al último gatito, puede durar hasta 24 horas. Cuando se acaben las contracciones, tu gata comenzará con el cuidado de las crías y las amamantará. Las placentas pueden salir al final del proceso y es normal que tu gata se las coma para recuperar energía. No conviene que intervengas durante el parto. Las gatas pueden parir por sí solas gracias a su instinto y muchas veces, cuando intentamos ayudarlas, complicamos un proceso natural y maravilloso que la propia naturaleza puede resolver sin nuestra ayuda.

Aunque, muchas veces,  las gatas domésticas quieren estar acompañadas durante el parto. En ese caso, nuestra presencia las tranquiliza y eso las ayuda, dándoles bienestar

lunes, 7 de marzo de 2016

El gato común europeo

El gato común europeo es uno de los más habituales en los hogares. Sabemos muchas cosas sobre él: es una de las razas de gatos más inteligentes, son independientes y su carácter es ideal para convivir con seres humanos. Son además muy buenos cazadores, y si buscas una mascota cariñosa esta no te defraudará.

Particularidades del gato común europeo

Seguramente existen muchas cosas que desconoces del gato común europeo. ¿Sabías, por ejemplo, que muchos expertos apuntan a que desciende del gato montés africano Félix líbica y el gato de la jungla o Félix chaus? Del cruce de ambas razas y del gato montés europeo o Félix silvestri habría salido el gato Europeo actual. ¿Y que fueron los romanos los que extendieron esta raza por Europa?
Su pelaje es una de las particularidades que mejor los define: suave y corto, con una textura afelpada. Es un animal fuerte, lo cual se refleja en su sólido sistema inmune.

Gato común europeo de diferentes colores

El pelaje del gato común europeo es muy variado, ¿conoces todos los tipos que existen?
  • Bicolor: las combinaciones más habituales son blanco y anaranjado, y blanco y negro.
  • Tricolor: negro, blanco y naranja.
  • Monocolor: anaranjado, negro o blanco.
  • Atigrado, jaspeado, romano o tabby: tienen tres rayas oscuras en sus costados y en la línea dorsal. Tienen además una mancha en color naranja.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Cuando el gato huele mal

¿Alguna vez has pronunciado estas palabras? “Mi gato huele mal“. Pues no te preocupes porque ahora sabrás cuáles son los motivos y sus soluciones para que sepas qué hacer si tu gato huele mal.
Los motivos pueden ser desde que simplemente esté sucio por haberse manchado con la comida o jugando en recónditos sitios, hasta que esté enfermo o con algún tipo de infección. Las causas más comunes son:
  • Infección de oídos. Causan dolor y mal olor, tu gato seguramente se rascará las orejas y producirá mucha cera. A veces seguro que ni verás a tu gato rascarse, pero algo que ayuda es que te fijes en la cara con pelo de la oreja. Cuando se rascan mucho se puede ver esa parte como con el pelo cortado y a veces también notarás que su gato intenta desesperadamente rascarse contra lo primero que encuentre a mano. Deberás llevarlo al veterinario para que diagnostique la causa de ese exceso de cerumen y le dé el tratamiento adecuado.
  • Mal aliento. Provocado probablemente por una infección oral o algún problema digestivo. La solución la pondrá el veterinario, llévalo cuanto antes.
  • Maduración sexual. Al llegar a esta etapa de la vida, los gatos machos sin castrar desprenden un intenso olor. Podrás solucionarlo llevando a tu mascota al veterinario para que valore castrarlo.
  • Gases. Los gases son causa de los alimentos que ingiere, por ello, si tiene muchas flatulencias, cambia su alimentación y evita darle lácteos y alimentos ricos en granos. Si con la nueva dieta no mejora, llévalo al veterinario.
  • Glándulas anales. A veces, estas glándulas se llenan y segregan un mal olor. Es algo normal y que debes limpiar de vez en cuando. Pero si ves que se repite a menudo, deberás llevarlo al veterinario ya que puede que estén afectadas.
  • Parásitos. Las infecciones bacterianas y fúngicas muchas veces se producen por estar contagiados de pulgas, ácaros u otros parásitos externos. Provocan mal olor y que tu amigo peludo se encuentre enfermo. Acude a la consulta veterinaria para que detecte el parásito y le ponga el tratamiento pertinente.
  • Mala digestión. Los parásitos intestinales, la sensibilidad estomacal de algunos gatos, las intolerancias a ciertos alimentos,…pueden ocasionar malas digestiones y heces blandas. Limpia bien a tu gato después de las deposiciones y si se producen diarreas a menudo consulta a tu veterinario.
Si notas que tu gato no huele como siempre ya sabes a qué se puede deber y cómo actuar; cuida su alimentación, límpialo y llévalo al veterinario cada cierto tiempo para comprobar que todo está perfecto. Tu gato disfrutará de su buena salud y tú de su compañía.

viernes, 26 de febrero de 2016

jueves, 25 de febrero de 2016

Caramelo, de la CABA



Caramelo vivie en la CABA con sus humanos Rocío, Lili y Jorge

lunes, 22 de febrero de 2016

Familia de refugiados se reencuentra con su gato


Al igual que tantos de sus compatriotas, Ankush y su familia ingresaron a Europa por mar usando como puerta de entrada la isla griega de Lesbos. Todos huían de la violencia desatada por Estado Islámico, y procuraban una vida mejor en lejos de casa.
En su migración la familia no olvidó a Kunkush, un minino de tres años al que acondicionaron en un canasto. Pero durante las peripecias de la travesía en hacinadas embarcaciones, el gato se extravió. Inútiles fueron sus esfuerzos por localizarlo, así que debieron resignarse a continuar su viaje. La familia cruzó Europa entera hasta obtener asilo en Noruega.
Mientras tanto, Kunkush vivía sus propias aventuras. Tuvo la buena fortuna de que su canasto llegara a la orilla, donde unos pescadores lo hallaron. Animal casero y poco habituado a la vida callejera, estaba siendo atacado por otro gatos cuando estos trabajadores del mar lo rescataron, le dieron de comer y lo bautizaron Dias, palabra griega para nombrar al antiguo dios Zeus.
En ese punto de la historia intervienen las voluntarias estadounidenses Ashley Anderson, Amy Shrodes y Michelle Nhin, quienes se encuentran en la isla para asistir a los numerosos refugiados que recalan en las playas.
Tras crear una página de Facebook específica para dar con los dueños del animalito, y realizar varias pesquisas sobre el terreno, lograron identificar a los propietarios.

Luego de algunas comunicaciones vía Skype para confirmar identidades, un voluntario viajó a Oslo para concretar el encuentro, gracias a una campaña online que permitió reunir rápidamente 600 euros para el traslado del hombre y del felino, informa The Independent.
Nhin, una de las voluntarias involucradas en esta historia con final feliz, asegura que el viaje de Kunkush representa en cierto modo la odisea de los migrantes de hoy.

"Nos necesitamos unos a otros. Si no fuera por las personas que notaron su situación vulnerable y lo acogieron, que probablemente estaría en la costa de Lesbos, luchando por su vida y por obtener un bocado. Pero no pasó inadvertido, y eso no será olvidado".

La leyenda del gato azul

Un gato grande y maltrecho, bastante viejo, camina muy despacio pegado a la pared. Se para en la entrada de un baldío y va derecho a un sucio rincón en donde están unos cuantos gatitos muy chiquitos llorando de frío y hambre. Los mira detenidamente, los olfatea, toma con delicadeza a uno de ellos y se lo lleva.
Camina más rápido con el pequeño gatito en la boca y lo deja en la puerta de una casa. Se esconde debajo de un auto y espera sereno y atento. El bebé gato llora con poca fuerza porque está debilitado, triste y asustado.
Cuando pasa alguien que se detiene y levanta al chiquitito, lo arropa y le habla con dulzura, el gato grande y maltrecho le ve en la cara y en los ojos que puede dar amor y protección, entonces sale de su escondite y su descolorido pelaje va convirtiéndose a un color azul tan claro y diáfano que se desvanece en el aire y desaparece.
Su misión es encontrarle un gato al humano que lo necesite.
¿Ha llegado a ti un gato azul?