sábado, 14 de noviembre de 2009

Cleo, Blanqui y Chipi de Puerto Madryn, Chubut

Cleo y Blanqui, madre e hija, vivien en Puerto Madryn con su humana, la poeta Nelly Gonzalez


Este es Chipi



jueves, 12 de noviembre de 2009

Nuestro gato de cada día

En alguna parte de mi casa hay un gato muriéndose de hambre. Eso me desespera, me desespera oír sus chillidos agudos y tener que buscarlo y buscarlo sin poder encontrarlo (también me desespera la idea de todos esos animales que no tienen voz propia y por lo tanto no pueden chillar y señalarse en algún rincón de casa cuando están atrapados, muriéndose de hambre).
esto ocurre a menudo por defectos absolutamente míos:
1) No tengo oído direccional.
2) Mi casa es demasiado grande, laberíntica, y por lo tanto revisarla a fondo me llevaría semanas.
Y el gato chilla cada vez más débilmente y yo sé que la gonía ya ha empezado.
Yo mientras tanto busco por donde puedo buscar y eso, claro, no me conduce a nada. La verdadera busca debe llevarse a cabo por esas zonas que ni siquiera intuimos, las que quizá no existan pero que sí albergan a ese gato dentro nuestro que no nos deja descansar con sus chillidos, que nos hace buscar sin saber qué y menos aún dónde.

Luisa Valenzuela

sábado, 7 de noviembre de 2009

Pía de Puerto San Julián, Santa Cruz

Pía nació en Perito Moreno, Santa Cruz y hace poquito se mudó a la casa de sus nuevos humanos, Claudia, Tato y Facu y Ioam, en Puerto San Julián.
Cacho cuenta que:
¿Vos sabías que a la mamá de Pía la encontré camino a mi trabajo una mañana de invierno?, solamente tenía unas semanas de vida, se cortaba de flaca la pobre, iba junto a su hermanito. Alguien los había abandonado y yo justo pasaba caminando por el lugar. Llevaba unas galletitas en el bolsillo, los engañe con eso y vinieron a mi encuentro. Los tomé a los dos y los puse dentro de mi campera, así caminamos hasta la chacra, fueron dos km de charla animal. Al tiempo me robaron al machito y me quedé con "la Negra". Se enamoró del vecino, un gatazo viejo con cara de malo. De esa unión nacieron Pía y Narizota, de pelajes casi idénticos. Al machito se lo llevaron los del vivero Municipal, le dieron trabajo. Pía me esperaba todas las mañanas abajo del trailer para desayunar. Ya entrado el invierno, decidí llevarla a casa para que viva con mi familia. En el trailer, ya nadie me espera y cuando llego a casa tampoco se cruza frente al auto para que yo la vea. Ella se fue con unos amigos que la adoptaron con el corazón y yo busco por el pueblo a mi próximo/a felino amigo...

En San Julián, Pía vive en la casa que hasta ahora era sólo de Laisa. Al principio, con Laisa, se miraron con desconfianza y algún gruñidito. Pero se van a ir haciendo amigas


En esta, Pía espía por encima del hombro de uno de sus humanos



Con su nuevo humano Tato

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La rebelión de los gatos

Para Paz, que los ama.
El alimento de los gatos se había acabado en los negocios del barrio. No hay, era la explicación de los comerciantes.
Los gatos se inquietaban.
Los amos se inquietaban.
Los comerciantes se inquietaban.
Y también las autoridades,
el Alcalde,
el Gobernador,
el Intendente,
el vecino Pérez, el vecino Pinto.
Todos se inquietaban.
Al principio fue un maullido normal, muy temprano, y le hice cariño como un simple trámite, recuerda. En la tarde fueron varios maullidos, vuelve a recordar. Tenía hambre y no tenía comida. Le sobé el lomo pero el gato respondió con un pequeño zarpazo, malhumorado. Un rasguño, recuerda, sólo eso, un leve rasguño.
Pasaron las horas,
los días, una semana.
Y el alimento para los gatos no llegaba a los negocios del barrio.
Inquietud de las autoridades,
del Alcalde,
del Gobernador,
del Intendente.
Por la noche cientos de ojos comenzaron a brillar sobre los tejados. Provocaba temor esas luces que se movían en la oscuridad, al acecho.
Lo que sucede es que el organismo de los gatos se acostumbró al alimento concentrado, al pelet con forma de pescadito o de pollito porque es adictivo, explica González, un connotado veterinario. Y los gatos no comen otra cosa, sentenció. No ingieren comida casera, una sopita, un budín de acelgas, porotos, arroz, papas, fideos. No, sentencia el médico, tiene que ser pelet. Y nada más.
A la semana subsiguiente se supo del primer caso: un vecino amaneció muerto producto del ataque de Samas, su gato regalón. Sólo se comió las partes más blandas, explicó Rebolledo, el forense, mientras los detectives y el fiscal de turno indagaban en el sitio del suceso.
Cundió el pánico. Los gatos se transformaron en enemigos públicos: cada día aparecían vecinos degollados, desangrados, abuelitos y abuelitas sin ojos, sin orejas, sin lengua. El barrio se vistió de incertidumbre, de temor, de rabia, de impotencia.
Para cuando apareció el pelet para los gatos, con forma de pescadito o de pollito, ya era tarde. Los gatos se habían cebado. Preferían alimentarse de sus amos.
Lo que acontece es que el organismo de los gatos se acostumbró a alimentarse con seres humanos. Los más apetecidos son los engreído, los prepotentes, los abusadores, los usureros, los castigadores, los coimeros, los cínicos, los ladrones de terno y corbata, los mentirosos. Y los gatos no comen otra cosa, sentenció nuevamente el veterinario González frente a las cámaras de televisión, en la conferencia de prensa. Permiso… permiso… esta conferencia ha finalizado… no hay más preguntas… sin comentarios…por favor… no hay más comentarios... la naturaleza es sabia… permiso… y se retiró del lugar.
Al mes siguiente el alimento de los perros se había acabado en los negocios del barrio…

Pedro Guillermo Jara

martes, 3 de noviembre de 2009

Pretty de Perito Moreno, Santa Cruz

Pretty vive con sus humanos poetas y escritores, Cacho suarez y Alejandra Negrón, en Perito Moreno, Santa Cruz.
Acá la vemos con Mew y Mweucito y con sus bebés.


Pretty fue muy buena madre, muy cariñosa con sus bebés.



Los pies de esta foto, no sabemos si son del Yeti o de algún telhuelche que pasaba


Esta hermosurita es Betty, hija de Prety. Se llamó así un poco por beteada y otro poco por Betty, la fea. ¡¿Dónde la vieron fea, Cacho y Alejandra?! ¡Sigan dedicándose a la literatura porque para las artes plásticas van muertos, ustedes!

Mew y Mewcito, de Perito Moreno, provincia de Santa Cruz

Estos señores gatos son un padre y un hijo de la localidad de Perito Moreno, provincia de Santa Cruz. Gatos muy cercanos a las letras, ya que se sus humanos son los escritores y poetas Alejandra Negrón y Cacho Suarez.


lunes, 2 de noviembre de 2009

Madre debería haber una sola, pero...


Esto de estar lamido a dos madres ¿es un privilegio o un karma? Vaya a saber...