domingo, 20 de agosto de 2017

domingo, 13 de agosto de 2017

viernes, 4 de agosto de 2017

Cómo saber si tu mascota tiene fiebre



Las mascotas, al igual que las personas, pueden enfermar y tener fiebre. Es muy común que a causa de una infección, enfermedad u otro problema de salud, los perros y gatos tengan una temperatura elevada. Te recomendamos que acudas al veterinario en cuanto notes que tu mascota puede tener fiebre y así tratarlo rápidamente. Pero ¿cómo saber si tu mascota tiene fiebre?

Cómo saber si un perro tiene fiebre

La temperatura corporal de los perros adultos está entre 38,5 y 38,9 ºC. Por encima de este rango se considera que tiene fiebre (o hipertermia). Las causas pueden ser múltiples: infección, envenenamiento, golpe de calor o reacción a una vacuna, entre otras.
Antes de preocuparte ten en cuenta que los cachorros, los perros jóvenes, los muy mayores o las perras que acaban de dar a luz pueden tener cambios de temperatura. Es completamente normal, ya que están creciendo o se encuentran en un estado débil. Por otro lado, también las situaciones de estrés, como acudir a la consulta de tu veterinario, también hace que la temperatura suba unas décimas.

Cómo saber si un gato tiene fiebre

Normalmente la temperatura de los gatos oscila entre los 38 y 39.5 ºC. Es probable que las causas sean problemas de salud como una enfermedad viral o un resfriado común. Debes tener en cuenta que la fiebre en los gatos puede estar asociada a otros síntomas como diarrea, vómitos, estornudos o tos.

Síntomas de fiebre en perros y gatos

Si sospechas que tu mascota tiene fiebre, lo más sencillo es comprobar su temperatura con un termómetro, pero existen otras formas de averiguarlo.
Síntomas más comunes en los perros:
  • Nariz seca al tacto y temperatura muy alta.
  • Ojos vidriosos y cansados.
  • Apatía, intranquilidad e inapetencia.
  • Temblores e incluso náuseas.
  • Falta de vitalidad.
Síntomas frecuentes en los gatos:
  • Pérdida de apetito y bebe poco agua.
  • Comienza a desatender su higiene personal.
  • Escalofríos, temblores o respiración acelerada.
  • Nariz está reseca.
  • Apatía, angustia y con poca energía.